Trampas de Trump

lunes, 5 de diciembre de 2016

Diversos autores expresan que el triunfo de Trump fue resultado del uso que hizo de las nuevas tecnologías de comunicación. Para Antonio Casilli no fue un fenómeno algorítmico lo que explica su triunfo o el manejo que se hizo de las noticias falsas, sino la utilización de los mecanismos publicitarios de Facebook. 
La clave del éxito de Trump, según Casilli, estuvo en que el republicano contrató mano de obra barata: invirtió en las famosas granjas de clicks de Facebook y se apoyó en personas que eran parte del sector de denostados en su campaña. Trump sin pudor alguno contrató un ejército digital que trabajó a destajo y sin importar que eso desmintiera uno de los aspectos centrales de su “programa”: que la gente de otros países le quita el trabajo a los estadunidenses. 
Mano de obra barata y crowdworkers existen al por mayor en Asia y regiones del tercer mundo. Caselli destaca como Trump echó mano del trabajo mal remunerado, el de la generación Millennials de diversas partes del orbe, para efectuar microtareas de campaña. Los contratados fueron captados a través de Fiverr, plataforma donde, por unos pocos dólares se puede uno hacer de redactores, diseñadores gráficos y un sinfín de profesionales de las nuevas tecnologías. 
Trump se nutrió del ejército de jóvenes que forman parte de las huestes de las industrias creativas. Algunos de ellos, chicos de los balcanes, de Macedonia, actuaron como auténticos mercenarios: se capacitaron y habilitaron para fungir como una escuadra de "spammers”, diseñando contenidos para generar mensajes de odio, ser activos participantes en las campañas de encono digital y establecer estrategias aberrantes de desinformación apoyándose en el boyante mercado de clicks, y engañar así a partidarios de Trump con contenido falso y reforzar su inclinación por él y reflejado en los “me gusta”.
Pero la gente que participó o trabajó en la campaña de Trump aglutinó distintas nacionalidades. De acuerdo con Business Insider, Trump compró directamente 60% de sus seguidores de Facebook. La mayor parte de los mismos procedieron de Singapur, Filipinas, Malasia, India, África del Sur, Indonesia, Colombia e incluso de nuestro vilipendiado país. 
Casilli recuerda un aspecto central del modelo de negocio de Facebook: limita la circulación, o alcance orgánico, de la información en dicha red de manera exprofesa. Facebook señala que ese filtrado se hace para proteger a las personas de que vean contenidos no deseados, pero en realidad eso es parte de su modelo de negocio dirigido a que los usuarios paguen para que sus contenidos tengan un alcance más amplio.
Así que algunas empresas, partidos políticos y algún ególatra despistado, que quieren alcanzar a millones o miles de personas, como estrategia de marketing y propaganda, y obtener una mayor cantidad de los preciados “me gusta”, tienen que hacer uso de las denominadas granjas de cliks. 
Como se sabe, ese modelo de propaganda se finca en el pago de mano de obra barata procedente de países en vías de desarrollo. Ese enorme mercado evidencia la farsa de la participación voluntaria en los medios sociales en línea, ya que las personas contratadas se abocan a producir “clikcs/me gusta” dentro de un modelo de negocios y propagandísticos basado en un esquema laboral precario y deslocalizado.
Este modelo de compra de mano de obra digital no solo reproduce la manida desigualdad entre los países del Norte y del Sur, sino que constituye, como dice Casilli, un nuevo modelo de trabajo-explotación, evidenciado por empresas como UpWork, que cuenta con 10 millones de empleados a destajo, o Freelancers.com, con 18 millones.

Independientemente de que eso conforme nuevas modalidades de esclavismo (“iSlavery"), lo cierto es que esa es la realidad que se impone para un amplio sector de los denominados integrantes de la generación Millennials y Z del tercer mundo, que actuando como empresarios individuales no solo estarán disponibles para ser usados en múltiples campañas de marketing en la red, sino también prestos a actuar como mercenarios para apoyar a cualquier orate o desfasado que quiera alcanzar el poder. 

Artículo publicado el 04 de diciembre de 2016 en El Universal de Querétaro. 

El dominio de las noticias falsas

lunes, 28 de noviembre de 2016

Después de ahogado el niño se quiere tapar el pozo. Apenas se digiere la resaca del reciente proceso electoral de Estados Unidos y ya se incrementan las críticas. Una idea compartida por analistas es que fue un proceso que destacó por la cantidad de noticias falsas publicadas en diversos plataformas sociales. En Facebook (FB), por ejemplo, el día de las elecciones la cantidad noticias falsas superó a la “reales” y esos contenidos fueron evidencia del lodo y excremento que desfiló a lo largo y ancho del ciberespacio durante dicho proceso electoral.
A pocos extraña esto ya que desde hacía tiempo el universo de hoaxes y sitios fake son una realidad, particularmente en las redes sociales y Google, y las herramientas para frenarlos han sido inoperantes. Incluso Paul Bradley, señala que representantes de FB y Twitter al arrancar las campañas en Estados Unidos decidieron eximir de las normas de control habitual de los mensajes a los candidatos.
Se partió de la idea que Hillary y Trump requerían tener un tratamiento diferente, porque ese proceso era fundamental para la democracia de esa nación y los candidatos debían contar con libertad absoluta y, por tanto, sus mensajes no serían filtrados. Cuestión que aprovechó Trump: se regodeó en difamar a su oponente, atacar a las minorías, hacer alarde del menosprecio a las mujeres, mentir y atacar a los medios convencionales de comunicación.
Tanto los equipos de Hillary como de Trump encontraron en las redes sociales el campo idóneo para aventar estiércol al por mayor. Lo cuestionable fue la manera en que las plataformas dieron la espalda a esto.
Durante la campaña estadunidense se difundió que FB era consciente de esa situación, incluso se dijo que había desarrollado una herramienta para reducir la exposición de información falsa y engañosa a sus usuarios, que afectaba sobre todo a los sitios conservadores, pero los directivos le dieron la espalda a eso y no implementaron esos algoritmos para no ser acusados de parcialidad.
Ante la avalancha de críticas, Zuckerberg ha anunciado que FB mejorará la detección de información errónea e implementará mejores herramientas que permitan a los usuarios reportar fácilmente los contenidos falsos; permitirá que terceros puedan verificar los contenidos; implementará procedimientos de advertencia a las personas sobre la información errónea; mejorará la calidad de los artículos relacionados que aparecen en el servicio de noticias; mejorará su esquema publicitario para identificar mejor el spam que emana de sus las granjas de cliks y hacerse eco de las propuestas de los usuarios para mejorar la verificación de la información.
Google también ha anunciado planes para moverse en la misma dirección implementando herramientas de verificación de datos de lo publicado en su servicio Google Noticias y tener un mejor filtrado en su buscador. Tanto FB como Google impedirán que los sitios de noticias falsas ya no puedan hacerse de dinero como sucede actualmente. Tampoco se queda atrás Twitter y emprenderá medidas para tal efecto.
No obstante surgen las voces que indican que eso es darle mucho poder a dichas plataformas, ya que eso podría ser un pretexto para controlar la circulación de contenidos y derivar en acciones de censura.  De todas maneras no debe olvidarse que difusión informativa no es algo neutral, desde el momento que se confeccionan los algoritmos se alinean o ajustan a los intereses de quien lo implementa, en este caso a su modelo de negocio.

En la era de la economía de la atención, lo que más se propaga es lo que manda.  Además, la mala información la irradian o proviene de nuestros mismos contactos. Si bien es cierto que la propalación en las redes sociales de las noticias falsas es una realidad, no olvidemos que no son la enfermedad sino el síntoma de algo más profundo. A despecho de Habermas el espacio público moderno ya no se construye con el uso de la razón, sino por la mano la psicopolítica, es decir por las emociones que explotan o nutren eficazmente las noticias falsas.

Equívocos electorales

domingo, 20 de noviembre de 2016

En estos días Facebook ha sido acusada de haberse implicado directamente en el resultado de las elecciones estadunidenses al permitir la publicación de noticias falsas, que influyeron en la decisión de los ciudadanos para sufragar por Trump. Obama mismo ha tenido palabras duras contra Facebook. Incluso Marc Benioff , CEO de Salesforce, ha señalado que Twitter es culpable del resultado electoral de Estados Unidos. 
Tampoco ha salido indemne Google: se le acusa de no frenar la difusión de noticias falsas, al no eliminar de sus búsquedas al sitio de noticias “70 News”, que difundió un falso conteo final de las elecciones que mostraba un triunfo de Trump en lo referente al voto popular, siendo que lo ganó Hillary Clinton. No obstante, se ha sobredimensionado el papel de los medios de comunicación emergentes.
En la llamada era del Big Data (BD), según Viktor Mayer-Schönberger & Kenneth Cukier, se puede lograr mayor fiabilidad en el conocimiento de o opiniones de las personas, ya que se pueden explorar grandes volúmenes de datos y alcanzar pronósticos precisos. Pero tanto las predicciones basadas en el BD como en las encuestas tradicionales no sirvieron para nada. 
Trump le ponchó las llantas al Big Data y, de paso, pone en predicamento a las empresas que venden humo a diversos gobiernos, ofreciéndoles sus servicios de pitonisas y de expertas en el análisis del BD para predecir la aparición de fuertes movimientos sociales, revueltas civiles o disturbios colectivos.
También fracasaron las tecnologías de orientación personalizada, ya que software y algoritmos usados para conocer las preferencias de los votantes para enviarles mensajes políticos personalizados por correo electrónico o vía las redes sociales, no marcaron una diferencia real; si bien se promocionó a los candidatos por esa vía, la mayoría de contenidos se dedicaron a denigrar al oponente. Hillary Clinton invirtió mucho dinero en comunicación personalizada, su caballo de batalla para influir en los votantes fue el algoritmo Ada
Además, como es habitual en las redes sociales los ciudadanos no estuvieron expuestos a diversos puntos de vista, ya que los filtros burbuja de Facebook, que operan con base en sus algoritmos para analizar los gustos de las personas, les proporcionaban contenidos únicamente afines a su perfil político, lo que los alejaba de información que no coincidiera con sus puntos de vista, conformando burbujas ideológicas y políticas.
La victoria de Trump también significó un revés para Silicon Valley. Para el periodista Farhad Manjoo, del New York Times, el triunfo de Trump llevó el optimismo tecnológico del Valle de Silicio a su límite. La tribu del Valle estaba mayoritariamente a favor de Clinton, lo que se tradujo en apoyos económicos a la candidata. Se pensaba que las nuevas tecnologías estaban en consonancia con la democracia, una mente abierta y progresista, pero no fue así.
Con el triunfo del advenedizo Trump, los directivos de Silicon Valley sienten pasos en la azotea porque sus preferencias políticas y críticas al otrora candidato republicano puede llevar a tener una relación nada amable con él en el poder, por lo que no es extraño que un sector del Valle apoye con recursos económicos a quienes impulsan que California se convierta en un nuevo país. 
Las elecciones estadunidenses son un recordatorio de que los comportamientos humanos son complejos y sutiles para ser atrapados fielmente por un software o un algoritmo. Además, se exageró en la devoción puesta en los Millennials, de que serían fundamentales en el triunfo de Hillary, ya que ser usuarios de una tecnología no lleva por sí mismo a las personas a pensar en un mundo mejor; además, dicho sector no tiene un interés real por la política, no le interesa la articulación activa de lo comunitario y sólo reacciona defensivamente y quejándose de las cosas en las redes sociales, pero todo lo que transcurre fuera de un smartphone le da mucha pereza. 

Artículo publicado en El Universal de Querétaro el 20/11/16.



La verdadera historia de Twitter es un libro de Nick Bilton publicado este año. El texto no tiene desperdicio. Bilton refiere que la corta existencia de Twitter destaca por un explosivo crecimiento de usuarios, por convertirse en un referente obligado dentro del sexto poder que conforma internet y el denominado nuevo periodismo, pero también devela que es una empresa en donde las artimañas, las trampas, las traiciones y las ambiciones personales han estado a la orden del día.
Si bien los medios difunden que la creación de Twitter se debe a Jack Dorsey, en realidad, esa empresa, creada en 2006, es el resultado del talento de cuatro personas: Evan Williams, Noah Glass, Jack Dorsey y Biz Stone. Probablemente ha sido la pereza o la falta de ganas de investigar, pero el grueso de medios han hecho suya la historia de Dorsey, de que él es el creador de Twitter.
En el origen de Twitter no faltaron ciertas ideas contraculturales, algo que ha acompañado a algunas dotcom (empresas de nueva creación en internet). En este caso estuvo presente la idea de dar vida a un servicio para otorgar la voz de forma igualitaria a todos los habitantes del planeta, para auxiliar a los ciudadanos a levantarse contra quienes abusan del poder. De hecho, uno de los fundadores de Twitter, Evan Williams, lanzó la Blogger en el año 2000, una herramienta para crear blogs, y lo hizo basándose en la creencia de que el blogueo sería una especie de micrófono para cualquier ciudadano, para garantizar a las personas su libertad de expresión.
A pesar de que Jack tuvo el germen de la idea de Twitter, de crear un servicio en línea para que la gente lo usará para compartir su estado (es decir si estaba conectado o no), esa idea no habría pasado de eso de no ser por Odeo, una empresa fundada por Evan Williams. Fue el interés de Noah de salvar a Odeo, que se hundía en la bancarrota, lo que lo llevó a impulsar, y pulir, con los otros miembros de esa firma la idea de Dorsey de estar o no en línea. Noah fue quien le dio el nombre de Twitter al servicio e ideó que sirviera para conectar a gente que se sintiera sola. Por su parte, Evan no sólo aportó el dinero sino que impulsó la idea de que Twitter girara en torno a «lo que estaba pasando». Mientras que Biz, le imprimió un sentido ético al defender a los usuarios del servicio. Sin todos esos aportes, es probable que Twitter no hubiera existido.  
Es decir, al final Twitter abandonó la idea de ser un servicio para usarse exclusivamente a través de SMS, como fue la idea original de Dorsey, para basarse en la Web, aporte de Williams, e impulsar que sirviera para hablar sobre lo que sucedía alrededor de las personas. Pero ninguna de estas cosas habría existido sin los mismos usuarios, ya que ese equilibrio fue resultado de las prácticas y apropiación de dicha herramienta por parte de las mismas personas.
Bilton relata cómo el ego terminó por afectar a los creadores de Twitter, amén de que con el correr del tiempo el pragmatismo erosionó los viejos sueños y aspiraciones. En medio de disputas, difamaciones, luchas intestinas, el servicio fue creciendo de manera rudimentaria y con debilidades tales que durante mucho tiempo dicha red social operó sin backup, de suerte que si la base de datos se estropeaba se habrían perdido todos los mensajes de los usuarios.
Dorsey fue prácticamente echado de Twitter por Evan Williams, reduciéndolo a presidente honorario sin voto alguno, pero con el correr del tiempo retornó para expulsar de la dirección a Williams, quien fue corrido de la compañía que fundó y financió con su propio dinero, en donde curiosamente trabajaban varios de sus amigos que él mismo había contratado. De todos los fundadores, el que más maltratado ha sido, por la falta de reconocimiento y de dinero, ha sido Noah Glass. Hoy, salvo Dorsey, todos los demás fundadores están fuera de Twitter, expulsados directa o indirectamente.    
Actualmente, Twitter ha logrado superar sus constantes caídas de servicio, o al menos ya no son tan notorias como en el pasado, pero el éxito económico no ha sido claro. Los resultados del primer trimestre de 2014 no son buenos. A pesar de que ingresó 250 millones de dólares, aún no es rentable: cosechó pérdidas netas de 132 millones de dólares, un 390 por ciento más que en el mismo trimestre del año anterior. Si bien Twitter ha superado los 255 millones de usuarios activos, el implacable mercado, y los analistas, le exigen mejores resultados ya que los actuales están muy lejos de lo esperado de una firma valorada en 25 mil millones de dólares; además, le demandan lo más importante: despegar entre el gran público como lo hace Facebook.
Recordemos, por último, que las disputas en Twitter registradas por Bilton en su obra no son excepcionales en las empresas de las nuevas tecnologías, como lo demuestra la historia de Facebook (véase el libro de Ben Mezrich. Multimillonarios por accidente) o la de Apple (como lo cuenta la película Los piratas de Silicon Valley) o hasta de Napster, para corroborar que en dicho terreno no abunda la fraternidad, la solidaridad y el reconocimiento a los aportes de los fundadores. Por eso no sería extraño si en el futuro vemos a Jack Dorsey corrido de Twitter.

@tulios41




Opciones de género y diversidad en Facebook

viernes, 21 de febrero de 2014

Hace unos días Facebook dio a conocer que abría la puerta a nuevas definiciones de género, al incorporar la posibilidad de que las personas que pertenecen a dicha red social puedan elegir entre 50 opciones, entre las cuales están transexual e intersexual. Incluso permite elegir el pronombre que desean usar las personas.
Actualmente, la teoría de género ha establecido desde tiempo atrás que el género no es un producto estrictamente biológico, sino también una cuestión social. Desde esa perspectiva dicha teoría ha establecido que una sociedad democrática es la que permite a las personas elegir libremente el género al que desean pertenecer, lo que es reivindicado por el movimiento LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero), ya que eso se considera algo acorde a lo que debe ser un verdadero reconocimiento de las diferencias.
Esta idea de que el individuo debe ser libre de determinar su "sexo social", en lugar de ceñirse la camisa de fuerza que impone el "sexo biológico", es una ampliación de los derechos que diversas minorías buscan concretar en diversas latitudes. Desde esa perspectiva, la cartilla de opciones de género que ofrece Facebook puede ser vista como algo interesante y acorde con los vientos que soplan en el campo de la diversidad sexual. Para algunos, el ofrecer un abanico de opciones de género (por ahora solo disponibles en Estados Unidos), es algo “cool" y Facebook se ha tornado en la más guay de las redes sociales.
Pero la realidad es que dicho sitio  no lo hace tanto por reivindicar la lucha del movimiento LGBT, sino por algo más  burdo y económico: para segmentar más a sus usuarios con el fin de que la oferta de productos y servicios promovidos en dicha red social se pueda dirigir de manera mucho más personalizada y eficaz a los distintos nichos de mercado que convergen en esta red social.
A ver sino el día de mañana algunos de quienes opten por seleccionar varias de estas categorías no terminan haciendo lo efectuado por varias feministas en Facebook, quienes han denunciado que debieron elegir deliberadamente, en su perfil, la opción de género "hombre", como una manera de eliminar una batería de anuncios de productos antiarrugas o de belleza femeninos.
En tal sentido, tal vez lo más revolucionario hubiera sido eliminar la opción de género, o en su defecto que dicha ampliación de género se acompañara de poder seleccionar si se desea recibir o no publicidad. 

 
Creada por laeulalia basada en la denim de blogger.