Auge de Estonia

viernes, 12 de noviembre de 2010


Desde que en 2004 Estonia se incorporó a la Unión Europea el gobierno de esa nación estableció un acuerdo con los diversos sectores (parlamento, partidos, universidades, empresas…) para impulsar un proyecto modernizador de sus telecomunicaciones que se reforzó con adecuadas y firmes políticas públicas, consenso social y libre competencia. Hoy Estonia ha superado en ese rubro a varios países de Europa y es ejemplo a escala mundial.
Muestra de eso es que desde hace varios años se accede vía internet a la lista de todos los gastos efectuados por el Estado, algo que apenas se adoptará, por ejemplo, en Inglaterra. Desde hace 10 años el gobierno estonio transformó las reuniones del gabinete en sesiones sin papel por un sistema de bases de datos conectadas por la red.
Es la nación más adelantada en materia electoral ya que desde hace varios años implementó el voto electrónico, permitiendo a sus ciudadanos sufragar a través de internet y hace poco el Parlamento aprobó la votación vía celulares que se usará por vez primera en las elecciones del año próximo.
Todo eso acompañado de una conexión gratuita a internet con el fin de ofrecer al ciudadano la posibilidad de participar en la vida pública y mejorar la calidad de los servicios proporcionados al ciudadano, por lo que tiene miles de sitios de acceso público y gratuito que prácticamente cubren la totalidad del país.
Al mismo tiempo existe una política empresarial que sólo requiere para abrir un negocio de una identificación, algo que va de la mano con su banca electrónica, la más avanzada del planeta, con la cobertura completa que tiene en telefonía celular y prácticamente no hay servicio que no pueda ser pagado con el móvil.
La cultura digital inicia desde las aulas, de manera que todas las escuelas están conectadas a internet y los padres pueden dar seguimiento a los desempeños de sus hijos a través de la red. Se organizan a lo largo del país cursos de computación e internet para adultos financiados por el sector privado. Muchos podrían pensar que ese salto en Estonia es resultado de una genética social, de que el pueblo estonio es étnica y lingüísticamente hermano del finlandés, pero no debe soslayarse que ha sido la decidida participación del gobierno y diseño de sólidas política públicas lo que ha permitido hacerlo. 

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Protección de datos

martes, 2 de noviembre de 2010

Según Calvino los seres puros no necesitan cortinas o estar detrás de ventanas. Pero Calvino seguramente hubiera modificado su punto de vista si viviera en los tiempos que corren y viera la cantidad de tecnologías que invaden la intimidad de las personas, a tal grado es esto que diversos sectores de la sociedad luchan por la protección de datos personales.

Y esto tiene efectos en nuestro país en donde todo indica que pronto tendremos una legislación sobre datos personales, ya que el Senado ha dado el primer paso, la primera lectura, de la iniciativa de Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares. Es un hecho que para la semana próxima ya se habrá aprobado dicha ley.

Quien velará por la aplicación de la misma es el IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información), pero como reconoce la titular de dicha dependencia, Jacqueline Peschard, para poder efectuar sus labores dicho organismo requiere no sólo de gozar de cabal autonomía, sino de que lo doten de más dientes para poder auditar a las empresas y verificar si las mismas cumplen con lo estipulado por la ley.

A pesar de esas limitaciones la aprobación de esa iniciativa es importante, sobre todo para frenar la multiplicación de la venta de bases de datos de credenciales de elector, de tarjetas de crédito y de un sinfín de datos que controlan entes públicos y privados, y que se comercializan de manera inmisericorde en diferentes partes fuera de la red y en ésta misma.

Pero también debemos reconocer que estos esfuerzos, por más perfectos o de largo alcance que sean, son siempre inacabados porque la normatividad siempre estará muy atrasada con respecto al imparable desarrollo tecnológico, y porque también diferentes empresas buscan hacerse por diferentes vías de un mayor número de usuarios, y por ende de sus datos que en muchas ocasiones no se sabe de su destino final.

Hoy la sociedad entera está siendo rehén de una acumulación inaudita de datos, de imágenes personales, todo esto propiciado por una infinidad de técnicas de intrusión cada vez más violentas, sistemáticas y radicales, favorecidas por una ideología neocalvinista que sostiene que sólo los que tienen algo que ocultar exigen leyes contra las violaciones a la privacidad e intimidad.

Publicado en Milenio.

Leer de otra manera

La lectura y la escritura son aspectos dinámicos, se alteran o modifican conforme surgen tecnologías o nuevos soportes. En la antigüedad los escritores dictaban sus libros a escribanos, que cual si fueran procesadores de texto transcribían todo. Hasta antes de la invención de Gutenberg un texto no tenía ningún espacio entre palabras; por esa situación, y porque eran muy pocas las personas que sabían leer, la lectura requería de un talento especial.

Con la aparición de la imprenta en el siglo XV no sólo empezó la producción masiva de libros sino también una nueva manera de leer, en silencio y en soledad. La lectura para sí mismo se volvió lo habitual cuando comenzaron los grandes tirajes de libros y la proliferación de novelas.

La primera pantalla que entró masivamente al hogar fue la televisión y redujo significativamente el tiempo de lectura, al grado que se llegó a pensar que el acto de leer estaba a punto de pasar a mejor vida. Pero luego llegó el monitor, que trajo consigo una auténtica fiebre por la escritura y la lectura. Hoy, las pantallas digitales son las culpables de que la gente dedique a la lectura casi cuatro veces más tiempo de lo que le dedicaba hace treinta años. Entre más rodeado está uno de pantallas más se escribe y se lee.

Pero la pantalla ha generado una cultura y habilidad para leer toda clase de símbolos y de representaciones. Leer se ha vuelto una acción multisensorial que sin llegar a ser aún lo que un día preludió la realidad virtual, sí es algo mucho más dinámico que tomar un texto con las manos y posar los ojos en sus páginas. La lectura en las pantallas conlleva una acción más práctica de búsqueda de sentido de las palabras, de vincularse con enlaces al exterior del texto para tener otras opiniones o referencias de lo que se lee.

Pero tal vez lo más importante, como dice Kevin Kelly, sea que las pantallas ya no sirven para que observemos cosas sino para que ellas también nos observen. Ellas nos proyectan y nos reflejan, no tanto para ver nuestro rostro sino para saber nuestro estatus, tal como ya lo muestra Google Real Time, que permite seguir a cualquier persona, conocer sus conversaciones y convertir a cualquier humano en una lectura perpetua.

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Fábricas de contenido

En los últimos tiempos hemos sido testigos de una explosión de lo que se podría llamar fábricas de contenido, protagonizada por empresas como Demand Media o Answers.com. Ambas crean miles de artículos cada día y tienen un efecto considerable en el entramado informacional de la Web anglosajona. Su gran avance las ha llevado a estar entre las firmas más importantes de la Web estadunidense. Ambas reflejan que se ha pasado del modo tradicional de generar contenidos a su industrialización extrema.

El crecimiento de estas empresas preocupa a los grandes grupos multimedia y a gigantes de internet como Google. Las dos firmas operan con una receta básica y redituable: crean toneladas de sitios para nichos específicos, la mayoría de precaria calidad, pero destinados esencialmente a los motores de búsqueda, con el fin de usar las conocidas y efectivas recetas del marketing viral a través de redes sociales y traducirlas en dinero vía publicidad.

Demand Media, por ejemplo, cuenta con 355 millones de dólares para operar, lo que la torna en una máquina con recursos suficientes para la generación de sitios. Para tener en cuenta el potencial de esta empresa, se estimaba que su promedio de artículos generados cada día, hasta el mes de septiembre de este año, era de cuatro mil. Mientras que Answers.com tiene más de 38 millones de páginas de contenido en la Web y las ha generado a costos muy bajos.

Un problema en internet son los enormes volúmenes de contenidos anodinos, pero con dichas empresas eso se multiplicará. Se podría pensar que la calidad de los contenidos es lo que cuenta, que un artículo publicado en un medio que goza de credibilidad y seriedad tiene más interés que uno producido por Demand Media, pero lo cierto es que muchos lectores no establecen tales diferencias y consultan lo “sugerido” por Google.

Diversas editoriales y gobiernos no dudan en calificar a Google de una amenaza para la diversidad cultural, pero las fábricas de contenido representan un peligro mayor: pueden realizar contenidos a costos imposibles de igualar por los medios de comunicación tradicionales o las mismas editoriales. En todo caso, si esa tendencia se impone entonces hasta Google perdería poder, porque sería más eficaz tener mejores enlaces provenientes de buscadores basados en tecnologías semánticas.

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Internet y cerebro

Con el avance de la enseñanza de la educación a distancia, basada en soportes digitales, crece la idea de que es ésta la adecuada para una enseñanza de calidad. A la educación virtual se le adjudican varias virtudes: que el alumno puede tener un mejor rendimiento porque no implica desgastes físicos debido al desplazamiento; permite una educación multisensorial; ofrece mejor manejo de los tiempos de estudio; facilita trabajar en conocimientos actuales y con herramientas que conforman las competencias actuales, las de las nuevas tecnologías…

Más allá de que dicha ruta implica poner en marcha estructuras de aprendizaje distintas a las usadas en el modelo convencional o previo a la sociedad de la información, destaca la idea de una educación inmersa en la exploración contante del ciberespacio y de hurgar y frecuentar contenidos en línea porque es mucho mejor cognitivamente. Sin embargo, algunos investigadores matizan esta idea.

Gary Small, profesor de psiquiatría de la Universidad de California, ha estudiado el uso de internet. Para él la inteligencia se basa en la aptitud para transferir la información desde la memoria de trabajo (la de almacenamiento temporal de datos) a la memoria a largo plazo. Cuando la información entra en la memoria a largo plazo se transforma en ideas complejas que nutren nuestro pensamiento. Pero mientras la memoria a largo plazo tiene una capacidad de almacenamiento casi ilimitada, la de trabajo, la que se genera en internet, cubre un reducido número de datos.

De acuerdo con eso, la lectura y consulta habitual en línea no es mala, refuerza algunas capacidades cognitivas y se puede decir, en términos generales, que dicha actividad estimula las funciones cerebrales vinculadas a la resolución rápida de los problemas. Pero eso de ninguna manera quiere decir que nos haga más inteligentes.

En síntesis, la lectura en línea es importante porque permite que las personas se concentren. No tiene nada de malo obtener información por esa vía, ya que es algo que de forma cotidiana efectuamos cuando leemos en línea un blog o un periódico. Pero lo negativo está cuando es el único camino o método de aprendizaje.

Publicado en Milenio

 
Creada por laeulalia basada en la denim de blogger.