Opciones de género y diversidad en Facebook
viernes, 21 de febrero de 2014
Redes sociales y jóvenes
viernes, 4 de febrero de 2011
Filosofía Facebook
Democratización de la intimidad
sábado, 13 de marzo de 2010
Hace 150 años nació la burocracia moderna, de la mano de la Revolución industrial, que trajo consigo una nueva organización en el campo laboral que desembocó en hábitos y comportamientos en el espacio de trabajo. Como resultado se reorganizó el lugar de trabajo, e inició un paulatino proceso de cambio de hábito para que los trabajadores empezaran a centrarse o poner mucha atención en lo que hacían, olvidándose de lo que sucedía fuera de su ámbito de trabajo. Fue la puesta en marcha de un enfoque racional que empezó por separar y diferenciar claramente lo público y lo privado.
Sin embargo, esa situación cambió cuando las sociedades se volvieron más complejas, la economía se diversificó y avanzó para mutarse en una sociedad de servicios. La aparición del teléfono y su uso generalizado a lo largo del siglo XX en los espacios de trabajo ocasionó que los empleados empezaran a tener conversaciones e interacciones más allá del trabajo.
No obstante, como dice la antropóloga Stefana Broadbent, ese rompimiento no fue efectivo y amplio por lo que siguió imperando un aislamiento impuesto a los empleados por las instituciones, que se generalizó a diversos ámbitos de la sociedad como escuelas, hospitales y todo tipo de espacio laboral. Pero la situación empezó a cambiar a partir de la década pasada, al aparecer internet y multiplicarse las conexiones inalámbricas y popularizarse la telefonía celular, lo que dió paso a lo que Broadbent denomina la "democratización de la intimidad", que llevó a las personas a establecer canales de comunicación íntimos desde el trabajo hacia distintos puntos y romper el aislamiento impuesto por las instituciones laborales.
La paradoja es que redes sociales como Twitter, Facebook o la misma telefonía celular, que permiten superar esas ataduras institucionales, tampoco llevan, como comúnmente se cree, a una interacción con infinidad de personas, como se pensaría por los contactos o seguidores que acumulan las personas en las redes sociales.
Por eso, algunos sociólogos estiman que las redes sociales generan ensimismamiento, encapsulamiento y desconexión con lo público. Sin embargo, más que un rechazo a lo público, lo que en realidad sucede es que internet en general y las redes sociales en particular permiten recuperar lo privado y la intimidad.
Publicado en Milenio.
Minorías activas
martes, 23 de febrero de 2010
Desde que la red empezó a ser vista como vehículo generador de contenidos, se dijo que todos sus usuarios podían producirlos; pero las estadísticas dicen otra cosa: sólo un reducido número de los mismos comenta o hace uso de los servicios existentes en internet para producir contenidos. Por eso no todo el mundo se convirtió, como se pensaba hace 15 años, por acto de magia, en productor de contenidos, artista, autor o programador.
Charles Arthur ha hablado de la regla del uno por ciento que se replica en la mayoría de espacios comunitarios (Facebook, Twitter, Wikipedia…) que tienen vida gracias a un reducido grupo de activos usuarios del uno por ciento de sus miembros activos. Un 10 por ciento son comentaristas o reenviadores de los contenidos generados por otros, mientras que el 89 por ciento es simple espectador. A lo largo de 2009 las redes P2P demostraron que sólo un cinco por ciento sube contenidos y en el caso de la Wikipedia el dos por ciento escribe más del 70 por ciento de los artículos, etcétera.
Según Tom Bentley eso mismo sucede en las organizaciones sociales y políticas. Si se analiza la frecuencia de participación y el compromiso regular que tienen las personas en tales instancias organizadas (comités vecinales, jurados ciudadanos, comisiones de investigación, participación en ONGs, partidos políticos…) sólo lo hace el uno por ciento de los adultos. El autor llevó a cabo estudios en diversos países y llegó a la conclusión de que en promedio uno por ciento de los ciudadanos contribuye activamente a la vida pública y terminan por beneficiar o afectar al 100 por ciento de la población.
Hoy es un hecho que ni los tradicionales mecanismos de participación democrática, ni las plataformas de participación en internet son capaces de entusiasmar a las mayorías; pero no se puede negar que en ciertas circunstancias y contextos la diseminación de una opinión en determinada comunidad de usuarios o el poner al descubierto ciertas acciones de gobierno pueden desembocar en una intervención colectiva capaz de influir en la toma de decisiones y en ciertas circunstancias contagiar a un espectro mucho más amplio de usuarios.
El uno por ciento, si bien no es representativo de lo que puede pasar con el resto de la sociedad, como minoría activa es relevante porque denota que dicho sector es creador de una masa de opiniones y puede generar una influencia en sectores más amplios para la toma de decisión, y no se puede soslayar que el paso de la dimensión de difusión a la participativa requiere necesariamente de minorías activas que la impulsen y que en tal perspectiva la red contribuye a dicha cuestión.
Publicado en Milenio
Lo que viene con el Acta
viernes, 22 de enero de 2010
Un ejemplo de lo que nos espera en el futuro como usuarios de internet si se aplica en Acta (Acuerdo de Comercio contra la Falsificación) es lo que acaba de dar a conocer el Partido Pirata de Suecia. Es el camino que probablemente se multiplique con la puesta en marcha de taxativas o sanciones a las descargas en línea y la violación de la privacidad de los usuarios.
Acaba de ser lanzado IPREDator, el servicio de red virtual privada (VPN, Virtual Private Network) que fue creado por los administradores de The Pirate Bay. Después de un buen lapso de haber efectuado las pruebas correspondientes, ese proyecto computacional finalmente ha cristalizado y ya se difunden por los pasillos digitales sus cualidades. El servicio tendrá un costo de 15 euros trimestrales por el cual, según sus promotores, se garantiza a quien lo contrate una conexión a internet enteramente cifrada y una navegación anónima.
En Suecia el Partido Pirata pasó a tener problemas con las autoridades de esa nación a raíz de que el año pasado ese país hizo suya la directiva europea IPRED (Intellectual Property Rights Enforcement Directive) que puso contra la pared a dicho sitio y prácticamente debieron cerrarlo. Pero ahora los responsables de The Pirate Bay, al anunciar el lanzamiento de una red virtual privada asociada a un sistema de proxys, vuelve a ser noticia a escala mundial y hace patente que regresa por sus fueros. Su objetivo, con esta invención, según comentan sus creadores es preservar la libertad de los internautas frente a las industrias culturales, quienes tienen la posibilidad de recolectar las direcciones IP de los usuarios que sospechan violan los derechos de autor.
En la práctica lo que IPREDator hará es establecer un túnel de seguridad entre la conexión del usuario y los servidores VPN instalados en Suecia, permitiendo ocultar el tipo de intercambios que se efectúen, las descargas y la navegación de los usuarios. Las ventajas son múltiples: si los cazadores de IP de los grandes consorcios de entretenimiento intentan obtener la dirección IP de un abonado a dicho servicio, obtendrá la del VPN y no la del usuario. En el hipotético caso que la policía decomise los servidores de IPREDator, los servidores de éste no conservarán ningún histórico por lo que no se podrá rastrear a nadie que haya usado sus servicios. Incluso los PSI no podrán saber lo que hace un abonado o si pasa por un VPN.
Para hacer efectivo el VPN el IPREDator debe acompañarlo con otras tecnologías como los protocole TLS (Transport Layer Security) el PPTP (Point-to-Point Tunneling Protocol) que es de encapsulamiento y que actualmente es muy usado. Por ello se dice que con IPREDator las conexiones se encapsularán, haciendo imposible saber los archivos que se intercambia o descargan de una página, las sitios por donde navegan o los juegos en línea que juegan los usuarios. Por lo tanto, las autoridades no tienen manera o medio para poder distinguir entre actividades legales e ilegales y les será imposible filtrar correctamente cualquier uso de la red, a menos que se bloquee o impida el uso del un VPN.
A esto es lo que muchos usuarios acudirán en el futuro de aprobarse el Acta, e incluso se corre el riesgo que eso sea más usado por quienes sí hacen piratería, que terminan por lucrar con cierto tipo de descargas. En vez de que la industria cultural ponga en marcha políticas pertinentes para que los productos digitales se vendan a precios sensatos, parece que opta por alimentar mucho más el mercado negro.
Pero además si no hubiera sido el Partido Pirata seguro que cualquier otro grupo o hacker hubiera creado algo similar para navegar anónimamente, aunque a partir del Acta es presumible que pulule un mercado de aplicaciones dedicadas a burlar controles y franquear taxativas que también terminarán por poner en peligro a los mismos PSI.
La desgracia en Haití
sábado, 16 de enero de 2010
La desgracia que golpeó a Haití el pasado 12 de enero ha hecho evidente al planeta la precaria situación en que se encuentra esa nación, que de paso ha llevado a que sus ciudadanos no sólo hayan visto que carecen de Estado sino que han perdido a su mismo país. Un país que desde lejanos tiempos ha enfrentado una situación precaria, que incluso en años recientes se fue agudizando como lo testimonia el trabajo multimedia de tres periodistas independientes de Francia, La route de la faim, quienes dibujan el éxodo de los haitianos del interior de Haití hacia Puerto Príncipe y hacia su muerte misma.
En medio de la ausencia de cerebro para tomar decisiones y para dar conocer el efecto del sismo e incluso para identificar los cadáveres, la red ha jugado un papel destacado para dar a conocer la situación de familiares de usuarios que radican en otras naciones. Lo curioso es que en los primeros días ha sido mucho más importante lo que se ha conocido a través de internet que lo ofrecido por los medios convencionales de comunicación.
Así la movilización en ese país ha llevado a organizaciones como los Cascos Rojos a desplazar a Haití un contenedor que operará una red de comunicación para que pueda enviarse información expedita a otras naciones, ya que la precaria infraestructura de telecomunicaciones de ese país caribeño quedó letalmente dañado e inoperante. En Estados Unidos la Crisis Camp, que es un espacio que reúne a miles de hackers cada año decidió en esta ocasión, sobre todo el día 16 de enero, consagrarlo a la situación que se vive en Haití. Mientras que en Facebook el sitio Earthquake Haiti ha congregado a miles de personas, entre ellos una buena cuota de haitianos, en donde se dan a conocer infinidad de sitios y difunden mecanismos de ayuda que se pueden hacer a dicha nación.
A la par que Google pone un sitio, Crisis response, dedicado a recabar donaciones y ofrecer diversas informaciones, la comunidad de usuarios de internet a través de twitter o los mismos blogueros han aportado con entusiasmo su grano de arena para auxiliar en algo a los haitianos en desgracia. De esa manera el periodista independiente Pierre Coté ha efectuado un extraordinario trabajo en su blog entrevistando vía internet a una buena cantidad de haitianos para que narren la situación que vivieron y viven, amén de que ha servido como puente para darle a conocer a haitianos que radican en Canadá la situación de sus familiares, gracias a las cadenas de información que se han ido conformando.
La ayuda desplegada en internet y el auxilio desplegado por infinidades de usuarios, ya sea a través de sus aportes solidarios o proponiéndose como correos informativos y/o yendo directamente a los centros de acopio es sólo un pequeño botón de la capacidad que puede tener un medio como la red en momentos de emergencia.
Lo más destacado de la década
lunes, 11 de enero de 2010
Está de moda hacer cortes de caja sobre el desarrollo de internet, que a 40 años de existencia conserva aún mucha frescura. Es una tecnología que se ha vuelto masiva y se ramifica firmemente entre sus contradictorias audiencias. Un ejemplo de este auge de internet se refleja en su demografía. En el año 2000 estaban conectados a escala planetaria 360 millones 983 mil 512 personas, el día de hoy ya son mil 668 millones 870 mil 408 personas, ha tenido un crecimiento del 462 por ciento.
Al mismo tiempo han surgido invenciones que han marcado el rostro de internet en estos últimos años. En gustos se rompen géneros, pero si tenemos que destacar tres aportes en la última década, sin duda el primer lugar lo ocupa Napster, que si bien se lanzó en 1999 su auge se dio al año siguiente. A pesar de su vida efímera Napster creó la zaga de programas P2P; cambió por completo nuestro concepto de música; vino a hacernos entender que hay mayor oferta y calidad fuera de los grandes sellos discográficos; que los discos se podían hacer a la carta; que consumir música no era un acto pasivo, sino un proceso activo en el cual el usuario determina lo que quiere escuchar e incluso procesar los contenidos a su gusto.
Otro gran suceso ha sido Wikipedia, que lanzada en 2001 ha devenido en la enciclopedia más grande del planeta, pero su carácter abierto y no propietario la tornan en un modelo a seguir en la difusión del conocimiento. Su versión en inglés ya cuenta con más de tres millones de artículos (la versión en español cuenta con 530 mil) y se ha vuelto la expresión más acabada de inteligencia colectiva, de crowdsourcing, que terminó por ocasionar que la enciclopedia Encarta pasara a mejor vida y que incluso la pomposa enciclopedia británica tuviera que cambiar sus criterios cerrados y darle entrada a los artículos de sus lectores.
El tercer invento destacable son las redes sociales Facebook y Twitter . Hay muchas y éstas no fueron las primeras, pero son las que hoy ejemplifican la apropiación de los usuarios de la red. La primera surgió en 2004 y la segunda en 2006. Ambas no sólo marcan una renovación de las interacciones en la red, sino que definen, sobre todo la segunda, nuevas formas de organización grupal que desembocan en la arena pública en actos de protesta y en reclamos ciudadanos.
Publicado en el periódico Milenio.
Twitter en tiempos del SME
domingo, 18 de octubre de 2009
Modas y redes
viernes, 16 de octubre de 2009
Lo que vemos hoy día es un desmedido entusiasmo por las redes sociales. Algunos usuarios de las recientes redes sociales y de moda como Facebook o Twitter la elevan como la quintaesencia de la democracia, que vendrá a ser el gran propulsor del espacio público.
Muchos de esos comentarios pasan de lado o soslayan que ya en varios momentos de la historia de internet se ha dicho lo mismo. Para empezar en los años setenta del siglo pasado entre olor a mota y sentones en San Francisco hubo una horda de hippies que pensaban que las redes electrónicas renovarían la política. En los ochenta, se creó The Well una de las comunidades virtuales que nos brindó pasajes épicos de solidaridad y de participación ciudadana, pero se pensó que ahora sí todos harían de la política una dimensión cercana y afectiva. Nuevamente en los noventa se presentó los mismo con los servicios de mensajería instantánea, y apareció ya la idea de un periodismo ciudadano que renovaría la democracia. Después han venido los blogs, los SMS y ahora las redes emergentes como Facebook o Twitter.
Obama ganó y usó estas herramientas, pero fueron instrumentos de propaganda y de ninguna manera mejoraron la calidad de la participación ciudadana o, incluso, hicieron que el grueso de ciudadanos se involucren en las cuestiones políticas.
Lo cierto es que seguimos atrapados en los viejos formatos de hacer política y las redes sociales se usan para potenciar lo conocido o hecho con los viejos medios de comunicación, no para dar paso a una nueva manera de entender la democracia. En todo caso hay una cuestión clara: los humanos hacen la política y las tecnologías son mediaciones para llevarla a cabo, pero mientras los humanos no cambien su concepción de lo que es la política de poco servirán tales instrumentos para desembocar en verdaderos instrumentos de ciudadanización.
Twitrer entre ilusiones y retóricas
jueves, 17 de septiembre de 2009
Pero en donde las cosas ya no son tan netas es en la idea de que el capital del usuario radica en el número de seguidores que tenga, porque muchos pueden tener miles de seguidores y nunca podrán trabar contacto con ellos, pero lo peor es que cualquier acción que lancen no tiene efecto alguno. En estos casos entramos a replicar los medios convencionales, como los televisión, en donde unos emiten sus opiniones y tienen su amplio séquito que los sigue.
Amén de eso, si partiéramosd de manera optimista que se da en una comunidad un diálogo franco y abierto, entonces tendríamos una imposibilidad real de dar lectura a todos los mensajes que nos llegaran, tendríamos que seleccionar y ese proceso de discriminación termina por reducir la cantidad en una somera calidad de interacciones.
Amén de eso tenemos la simulación y la mastrubación que algunos edifican, que se contratan servicios que los dotan de seguidores con el único afán de alimentar su ego y de sentirse satisfechos al momento de poner dormitar en sus sueños.
Suena, por cierto, bonita esa idea de presencia e influencia infinita en Twitter, pero todo eso sólo es mera apariencia o mera retórica que un medio útil y genuino como Twitter produce entre sus fans y adoradores.



