Mostrando las entradas con la etiqueta Conocimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Conocimiento. Mostrar todas las entradas

Fábricas de contenido

sábado, 27 de noviembre de 2010

Desde hace tiempo se propaga por el orbe digital la idea de que cualquier persona puede fabricar lo que sea. Eso es lo que proponen los laboratorios de fabricación (FabLabs), también conocidos como TechShops o HackerSpaces. En los últimos tiempos se han multiplicado estos sitios en diversas partes del planeta.
Esa idea de alguna manera fue esbozada por Marx, aunque para él los obreros no podían construir y consumir lo que querían por carecer de los medios de producción. La solución marxiana fue que vía una revolución el proletariado confiscara los medios de producción, lo que a la larga terminó en una pesadilla; pero ahora la tecnología permite concretar el sueño de que uno mismo construya “lo que se quiera”. 
La revolucionaria idea de producir sus propios objetos nació en los países bajos, desde donde se ha propagado con el objetivo de construir máquinas replicantes capaces de fabricar diversos productos. Esa propuesta descansa en una red de personas que ponen a disposición de los otros sus talentos y conocimientos. Resultado y ejemplo de esto es la RepRap, una impresora 3D capaz de fabricar la mitad de sus componentes, y la restante ser adquirida en diversas tiendas. RepRap tiene un costo aproximado de 370 dólares y es capaz de efectuar diversos objetos de plástico y de autorrepararse.
Las especificaciones de las máquinas son libres y gratuitas, para permitir a cualquier interesado construir la suya. En la actualidad, esa filosofía se empieza a difundir y se crean diversas máquinas en diferentes partes del orbe, lo mismo se fabrican productos para atender problemas de salud que ambientales o para construir muebles o elaborar productos alimenticios. 
Sin embargo, la revolucionaria idea que proponen los FabLabs, y que puede satisfacer las necesidades de cualquier persona, pero en particular ser una opción interesante para los países del tercer mundo para separarse un poco de la insaciable y perenne adquisición de gadgets y renovación de tecnologías, se puede ver amenazada por problemas relativos al copyright y las patentes, ya que si bien diversas variantes o máquinas podrían fabricar cualquier tipo de objetos, muchos podrían estar prohibidos por cuestiones de derechos de autor.

Publicado en Milenio

Google y el saber

lunes, 6 de septiembre de 2010

Nada detiene el apetito expansivo de Google. Recientemente Chris Palma, director de estrategia de esa empresa, dio a conocer que el servicio Google Editions será lanzado dentro de poco para que las personas puedan comprar copias digitales de los libros contenidos en ese nuevo servicio. Al mismo tiempo el servicio permitirá a los proveedores minoristas de libros y a las tiendas independientes vender libros. 'Google Editions' entrará así a competir con Amazon, Apple y Barnes and Noble.

Pero mientras eso sucede hace maniobras técnicas en su buscador para descatalogar las obras que ya no están protegidas por derechos de autor. Un caso lo enumeraba hace poco el investigador francés Philippe Quéau, quien refería que Google ha eliminado los enlaces para descargar obras de Adolf Von Harnack, uno de los más importantes teólogos alemanes del siglo XIX.

Hasta hace poco la obra más importante de Harnack, Historia de los dogmas y que ya es de dominio público debido a que su autor tiene más de 70 años de fallecido, estaba libremente disponible en internet, en versión en PDF convertida por Google. Pero desde hace unos cuantos meses en cualquier búsqueda que se haga de dicho teólogo en Google ya no existe ninguno de los vínculos activos que anteriormente daban acceso a su obra, y tampoco en Google Books se encuentran los enlaces donde se pueda aún descargar dicha obra. Quéau indica que únicamente una búsqueda más avanzada permite llegar a enlaces que todavía ofrecen la obra de Harnack.

Varias hipótesis pueden establecerse al respecto, pero en el marco del lanzamiento de su servicio de libros en línea, hay que esperarse para ver si la desaparición de la obra del teólogo alemán de Google no se debe a que será comercializada en Google Editions. Si eso sucede, entonces se confirmará la idea de que Google quiere acaparar el mercado de la edición global e incorporar también las obras de dominio público.

Por eso lo sensato, como dice Quéau, es no depositar todo los huevos en el mismo cesto. Es decir, que los gobiernos, instituciones culturales, universidades, etcétera, no pongan todos sus libros en manos de Google, sino estimular la multiplicación de bibliotecas digitales, los graneros del conocimiento, los almacenes del pensamiento e impedir que una empresa termine por monopolizar el grueso cultural de la memoria de las naciones.

Publicado en Milenio

Competitividad y conocimiento

viernes, 9 de mayo de 2008

Tradicionalmente al hacer referencia a las nuevas tecnologías se las relaciona con las de información, pero ellas cubren un espectro amplio de invenciones, son el resultado del descubrimiento de nuevos procesos, conocimientos o habilidades que permiten crear inventos en menor tiempo. Las nuevas tecnologías lo mismo tienen que ver con la generación de combustibles, el uso de tecnologías alternativas, que con la invención de nuevos materiales o la renovación de interfaces de comunicación y computación. La generación de nuevas tecnologías refleja en buena medida la capacidad competitiva de un país, pero también sirve para saber de manera indirecta el grado de avance de una nación con respecto a lo que se denomina sociedad del conocimiento.
Recientemente el Foro Económico Mundial informó que en lo referente a Tecnologías de la Información México permanece estancado a escala global, está un poco más arriba de la mitad de los 127 países clasificados o medidos, ocupa el lugar 58, una posición mala si se compara con el peso que tiene nuestra economía a escala global, en donde estamos en el sitio número 14. Esto es resultado del desigual proceso de desarrollo que vive nuestro país, que se refleja incluso en el retroceso que ha tenido México en este terreno al perder nueve posiciones en el índice de Tecnologías de la Información desde el año 2006 al actual.
Dentro de los varios problemas indicados por dicho organismo, que impiden el desarrollo de tecnologías de la información en México, están los altos costos (las tarifas son las terceras más altas a escala mundial) que aún prevalecen en nuestra nación para conectarse a internet y la misma telefonía celular. A eso se agregan las fallas de Telcel que apenas el miércoles pasado tuvo durante más de siete horas sin comunicación a buena porción de usuarios.
Sin duda que apuntalar un crecimiento sostenido del país en el campo de las nuevas tecnologías implica situarlo como un problema holístico, en donde diversos actores deben “pactar” lo que quieren obtener a mediano plazo y en donde cada uno debe contribuir con su parte para lograrlo: universidades, empresarios, partidos políticos, gobierno, organismos de la sociedad civil, etcétera. Pero más allá de eso es necesario entender que el conocimiento debe ser el pivote del desarrollo productivo y social al aplicar políticas públicas de estado, que hagan del aprendizaje social un medio para asegurar la apropiación colectiva social del conocimiento y traducirlo o transformarlo en procesos y objetos útiles.


Publicado en Milenio.

 
Creada por laeulalia basada en la denim de blogger.