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La marcha de Noni

jueves, 17 de junio de 2010

Noni (marzo 1998-junio 2010)

El martes pasado murió Noni. Cuando apenas el día asomaba los ojos acompañado de los cantos de los gallos, se hizo patente en su cuerpo el final trágico de una enfermedad que se venía ya gestando en su interior desde tiempo atrás, pero que fui incapaz de advertir.
Hijo de una madre de carácter fuerte y de un padre que a cualquiera que conocía de inmediato le extendía su amistad, Noni heredó ambas dimensiones que la genética lo había dotado y que se fueron puliendo con el entorno que le acompañó. A lo largo de sus 12 años de existencioa varias personas conocieron su carácter y temperamento, una incluso más de la cuenta y eso quedaría como una de las manchas en su envidiable curriculum.
Con su carácter ambivalente desde que Noni conoció el estudio de nuestro actual domicilio decidió que esa sería también su morada, en donde también le llegó la enfermedad que terminó por arrebatarle la vida y esa mirada expresiva que siempre mantuvo incluso hasta sus últimos momentos.
Hoy no sólo me queda el recuerdo del férreo y severo vigilante que fue, sino del maravilloso canino que durante varios años me regaló su amor y que por siempre le agradeceré, le recordaré por su ilimitada manera de entregarse y acompañarme en estos años y porque siempre me regaló la oportunidad de sentirme a su lado como un perpetuo infante.

NoniCopia

Amor e internet

domingo, 2 de agosto de 2009

La red no es la primera tecnología que ha trastocado el campo de los afectos y las emociones, que ha facilitado que los seres humanos dejen c orrer por la misma su estructura emocional. Sin embargo, internet por su capacidad de globalizarse y por su virtud para trabar contactos en tiempo real a través de servicios de mensajería instantánea o redes sociales, ha terminado por generar que cientos de miles de seres humanos hayan visto alterada su situación emocional al grado de que destapar sus afectos ante otros sea algo normal en el ciberespacio, por lo que estimula el involucramiento de corazones y pasiones.

Desde la década pasada, cuando la red empezó a ser usada por millones de personas y cuando el hoy menguado servicio ICQ y el perfeccionamiento de las salas de chat tenían gran relevancia, se volvió moda la tertulia digital que hizo de tales interfaces una enorme caja de resonancia para hacer contactos y amistades, de inmediato también se volvió un generador de empatías que desembocó en interacciones tanto entre personas de un mismo país como de diferentes naciones y lenguas. La pasión y el amor se desataron y globalizaron los corazones dando paso a múltiples sitios de encuentros.

En el ciberespacio las personas encontraron un espacio de apertura. Gracias a la desmaterializaron de la red y su posibilidad de interactuar al mismo tiempo en una dimensión simbólica, muchos usuarios la percibieron como una zona más que adecuada para hablar y desnudar su alma, para dejar fluir vigorosamente sus sentimientos que en muchos casos habían permanecido largo tiempo aletargados en lo más profundo del corazón de los usuarios o personas que hacían uso de tales interfaces.

En la medida que muchas salas de chats o el mismo ICQ se convirtieron en una especie de diván en el cual se colocaban por propia voluntad los usuarios para contar con detalles y sin reparo alguno sus intimidades, se afianzaban los vínculos con quienes charlaban. Por eso no fue raro que muchas relaciones amorosas se cocinaran y crecieran al calor de la red, muchas de ellas fructificaron y se consolidaron, otras duraron un instante y los engaños y timos también estuvieron a la orden del día.

Y en muchos de esos casos también el anonimato permitió salir del clóset a infinidad de personas, al grado que relaciones entre personas del mismo sexo se aderezaron al ritmo de las teclas e intercambios de mensajes y fotos. Este auge de las relaciones homosexuales aún sigue vigente en los tiempos que corren. Sin embargo, en la medida que la red ha ido alcanzando a una mayor cantidad de personas y las nuevas generaciones acuden a la misma, su notoriedad para las cuestiones afectivas ya no es tan intensa y es parte de la cotidianidad de millones de personas; pasando el ciberespacio a ser una dimensión lúdica, e incluso para las nuevas generaciones el acoso y el amor son dos ingredientes no antagónicos. En fin, son hábitos que hablan de los grandes cambios psicosociales que ha generado la red.

Publicado en diario Milenio

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Amores digitales

domingo, 20 de julio de 2008

Buscar la media naranja en la red ya no es un tabú. Ese fenómeno alcanza a todas las edades, quienes gracias a la red conforman relaciones durables, simples aventuras o hasta son timados. A unos cuantos años de masificación de internet el fenómeno de los encuentros amorosos y los ligues en línea, han alcanzado una popularidad increíble. Cualquiera conoce hoy día a alguien que tiene algún amigo por internet, que anda en busca de amor o que de plano ya lo encontró. Se ha derrumbado el tabú de la necesidad de la presencia y del cuerpo para enamorarse. Muchas personas que mantienen una relación amorosa por la red no se conocen físicamente. Muchos otras, en cambio, están convencidas de que encontrarán a su complemento en alguna esquina de internet.
El enamoramiento por internet ya alcanza a una población amplia, ya no es como cinco años atrás cuando sólo las mujeres de entre 30 y 45 años usaban internet para encontrar alguna pareja. Hoy la usan para tal fin adolescentes, jóvenes y hasta adultos mayores. Tiempo atrás cuando uno ingresaba a los chats se encontraba sobre todo con hombres, en particular especialistas en computación, con tímidos o con exhibicionistas. Hoy, en cambio, se puede decir sin temor a exagerar que toda la sociedad está representada en la red.

Cambios de postura
También disminuye el número de usuarios que al primer contacto deciden entablar relaciones amorosas, aunque por otro lado se incrementan los usuarios que usan la red para mantener únicamente relaciones sexuales. Lo testimonian infinidad de sitios que abundan en la red dedicados a promover tales relaciones. En lo que respecta a los orientados a unir corazones, uno de los preferidos, Match.com, indica que del total de matrimonios que se dan a escala mundial ellos contribuyen con 200 mensuales.
Además, las páginas dedicadas a hacerla de “alcahuetes” sigue siendo un sector que se comporta de maravilla, ya que después del advenimiento del crack de la nueva economía a fines de la década pasada no ha frenado su crecimiento. Por lo mismo la abundante oferta de sitios promotores de los encuentros amorosos, da la sensación de que estamos ante un supermercado de relaciones amorosas.
Sin embargo, el problema es cómo encontrar el amor entre millones de perfiles, qué criterios usar para seleccionar y moverse en ese mar de oferta de necesitados de amor. Aunque algunos de los preferidos han sido los que privilegian las fotos, como es el caso de HotOrNot.com que permiten listar las fotos de los miembros por región. Si dos personas se seleccionan mutuamente, se establece el contacto. Esa fórmula tiene gran éxito en Estados Unidos, pero en la era photoshop la sinceridad de las imágenes deja mucho que desear.
Para la generación Google, habituada a las búsquedas en línea, sabe que solo bastan con algunas palabras claves para obtener un ramillete de posibilidades. Pero esa desbocada manera de precipitarse a los sitios de encuentros amorosos a colocar datos personales, apenas es el inicio de una tendencia que en el futuro se volverá mucho más masiva de lo que ya es. Al menos esa será la tónica en los países desarrollados y en los sectores medios de países como el nuestro, que usarán la red para establecer encuentros eróticos, amigables o amorosos. Por ahora lejos de aislar o uniformar a los individuos, la red ayuda a socializar. Ha auxiliado a encontrar pareja sobre todo a madres solteras que no tienen la posibilidad de salir de su casa, a persona tímidas y a separados. La red es artífice de una revolución relacional, da vida a una nueva era en los contactos y ligues.


Arrebatos digitales

sábado, 14 de junio de 2008

Explorar el ciberespacio es, como dice Sherry Turkle, no sólo tener la posibilidad de acceder a una infinita cantidad de datos, de propalar contenidos de diversos calibre y color, sino también que las personas estén ante la contingencia, en la posibilidad de hacer fluir su estado emocional. Esto último es uno de los grandes cambios antropológicos generados por la red desde hace ya más de 10 años.
El recelo y pánico que al inicio causaron los intercambios epistolares entre algunos analistas de los medios de comunicación y algunas personas que apenas se acercaban a usar este medio fueron menguando cuando tomaron en cuenta la cualidad interactiva de esta tecnología. Muchas de esas posiciones negativas incluso vaticinaron que el uso de la red y la computadora arrollaría o acabaría con las relaciones humanas, pero todo eso era producto de la resaca televisual y de un discurso que veía a los medios como enemigos de las relaciones humanas, pero hoy día las cosas han cambiado y varios de los otrora enemigos de la red se han percatado que es mejor entender de manera más lúcida el ritmo de los tiempos que corren y las tecnologías que les acompañan, que tener una actitud hostil hacia la misma.

Un error frecuente entre quienes no gustan de los contactos digitales es pensar que quien sí los hace es un ser angustiado, un pobre desvalido extraviado en el tiempo digital y que por lo mismo no puede dar respuesta a todo lo que le llega a su buzón electrónico o que no puede satisfacer la necesidad de interacción de sus contactos en un servicio de mensajería instantánea. Por supuesto, tampoco faltan quienes piensan que quienes comparten su intimidad por la red son seres incompletos y que no saben lo que es el amor o carecen de una educación sentimental.
Sin ser una novedad, lo cierto es que la red es un entorno en donde gracias al torrente de letras y comunicados confluyen diversos estados emocionales y en donde se puede apreciar que para muchos usuarios el manejo mismo de las palabras puede ser como hacer el amor.
En esos contactos se erosionan las costumbres y los entornos culturales se difuminan porque los hábitos son dejados de lado cuando las leyes de la atracción digital se intensifican y terminan por derrumbar los convencionalismos.


Publicado en Milenio diario.

Lo íntimo y la red

jueves, 12 de junio de 2008

La paradoja con la red es que su plasticidad erosiona lo íntimo, no solo porque a través de la misma una porción significativa de usuarios a escala global ventilan sus intimidades, o porque se colocan videos o abordan aspectos de la vida íntima de diversas personas, sino porque los mismos usuarios desembocan en situaciones afectivas en donde son capaces de no solo de desnudar su alma ante otros, sino que se vinculan amorosamente con personas que incluso es factible que nunca vayan a ver en su vida. El periplo virtual es capaz de no solo de generar celos, sino de desembocar en depresiones terribles.
Tal vez porque no se puede negar ya el influyente papel que la red tiene en el ámbito de lo íntimo, es que en muchos países algunos jueces empiezan a tomar los correos electrónicos o los archivos de las conversaciones en los chats como pruebas de infidelidad o como causales para el divorcio. Sin duda alguna esto trae diversas implicaciones, como una nueva actividad de hurgar en las cuentas de correos y equipos de los usuarios con el fin de verlo como un nicho de mercado y de chantajes emocionales que lleva a pensar en reflexionar esto ampliamente, pero también para pensar en algunos marcos que protejan la intimidad de manera más severa.

 
Creada por laeulalia basada en la denim de blogger.