¿Vínculos débiles o fuertes?
domingo, 26 de junio de 2011
El Leviatán de la seguridad
viernes, 4 de febrero de 2011
Democracia electrónica
Ciberguerra
jueves, 6 de enero de 2011
Conectados
jueves, 5 de agosto de 2010
Los planes de la presente administración en materia de internet, asentados en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, son que al concluir la gestión de Felipe Calderón México se ubique entre los 30 primeros países del orbe en cuestión de conexión e infraestructura. Asimismo, se espera que la banda ancha alcance una penetración del 22 por ciento.
Tal como se ha dado hasta ahora el crecimiento, es factible que no se alcance tal propósito, pero además los datos refieren que México tiene un profundo rezago en tal materia derivado, entre otras cuestiones, de la falta de competencia en el sector de telecomunicaciones y de supeditar el servicio de conexión de banda ancha al telefónico.
Otro aspecto que refleja el atraso del país en esta materia tiene que ver con la penetración de internet en la población. A diferencia de la década pasada, cuando el país estuvo al frente en Latinoamérica en términos de conectividad, actualmente ha perdido posiciones, lo que es resultado lógico de que México fue de los primeros en conectarse pero pronto la adición de usuarios se estancó.
Actualmente, internet alcanza a un cuarto de la población mexicana, pero países latinoamericanos como Argentina o Chile han doblado el porcentaje de penetración con respecto al nuestro y alcanzan 49 y 50 por ciento respectivamente. Pero otras naciones también han logrado tasas mayores de penetración que México, como es el caso de Perú con 26 por ciento, Brasil con 34 por ciento, Uruguay con 38 por ciento o Colombia con 45 por ciento.
A esto debemos agregar que México no destaca por ser generador de contenidos, tendencia que viene desde la década pasada. Al mismo tiempo, tenemos una brecha digital innegable que mantiene a un sector del país, que carece de recursos, fuera de internet. Pero también en cuestiones de género el país es de los más atrasados en la región, en donde varias naciones tienen a las mujeres como usuarias mayoritarias.
Así pues, tenemos serios rezagos que deben ser detenidos por dos vías: por un lado una nueva legislación en el campo de las telecomunicaciones que permita una competencia que beneficie realmente a los consumidores, y, por otro, políticas públicas que fomenten la conexión, uso de internet, generación de contenidos y una profunda renovación de todo el sistema educativo nacional.
Publicado en Milenio.
Independencia China
sábado, 10 de julio de 2010
Muchos no se dieron cuenta o no lo vieron relevante, pero lo sucedido el 5 de mayo pasado en el “oscuro” mundo de la administración de internet fue un paso importante. Por primera vez en la historia de la red se incorporaron nombres de dominio no basados en el alfabeto latino. La ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números) lanzó un sistema que permite que todos los caracteres de una dirección de internet ya no estén basados en el alfabeto latino.
Los países que ya han incorporado sus alfabetos al lenguaje de direcciones de internet fueron Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Aunque ya desde noviembre pasado la ICANN había aprobado el uso de caracteres rusos, árabes, chinos y coreanos. Pero lo que destaca ahora es que caracteres no latinos serán usados en dominios de primer nivel.
Desde marzo de 2006, China reformó su sistema de gestión de nombres de dominio o DNS. El objetivo fue, según sus autoridades, que los chinos accedieran a direcciones de internet bajo el ideograma de su alfabeto, lo que pudo ser confortable para varios ciudadanos. Pero al mismo tiempo se lanzó un nuevo sufijo nacional para reforzar su proyecto Escudo Dorado, su cortafuegos y también conocido como Gran Muralla china de la red.
Imaginemos qué pasaría si sólo se usara en China ese nuevo DNS: los usuarios únicamente explorarían sitios de una subred, de alcance únicamente nacional, quedando desconectados de internet y, por lo tanto, directamente controlados por Pekín. Al mismo tiempo el esquema permitiría un control en sentido inverso: un sitio web chino no podría ser accedido desde otro país, salvo si se contara con permiso para poder hacerlo.
No sabemos si China quiera aislarse de internet, pero la veloz transición que hizo a la versión 6 del Protocolo Internet podría apuntar en tal dirección. Pero ese esquema, que combina el perfume seductor de independencia con férreas prácticas de censura y erosión de la privacidad, puede atraer a Irán, Rusia y otros países cuyo alfabeto es diferente al latino. El problema es que aislarse de una red global como internet, alrededor de la cual gira y se organiza la economía y la cultura mundial, es en buena medida suicidarse.
Publicado en Milenio.
Independencia China
martes, 6 de julio de 2010
Muchos no se dieron cuenta o no lo vieron relevante, pero lo sucedido el 5 de mayo pasado en el “oscuro” mundo de la administración de internet fue un paso importante. Por primera vez en la historia de la red se incorporaron nombres de dominio no basados en el alfabeto latino. La ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números) lanzó un sistema que permite que todos los caracteres de una dirección de internet ya no estén basados en el alfabeto latino.
Los países que ya han incorporado sus alfabetos al lenguaje de direcciones de internet fueron Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Aunque ya desde noviembre pasado la ICANN había aprobado el uso de caracteres rusos, árabes, chinos y coreanos. Pero lo que destaca ahora es que caracteres no latinos serán usados en dominios de primer nivel.
Desde marzo de 2006, China reformó su sistema de gestión de nombres de dominio o DNS. El objetivo fue, según sus autoridades, que los chinos accedieran a direcciones de internet bajo el ideograma de su alfabeto, lo que pudo ser confortable para varios ciudadanos. Pero al mismo tiempo se lanzó un nuevo sufijo nacional para reforzar su proyecto Escudo Dorado, su cortafuegos y también conocido como Gran Muralla china de la red.
Imaginemos qué pasaría si sólo se usara en China ese nuevo DNS: los usuarios únicamente explorarían sitios de una subred, de alcance únicamente nacional, quedando desconectados de internet y, por lo tanto, directamente controlados por Pekín. Al mismo tiempo el esquema permitiría un control en sentido inverso: un sitio web chino no podría ser accedido desde otro país, salvo si se contara con permiso para poder hacerlo.
No sabemos si China quiera aislarse de internet, pero la veloz transición que hizo a la versión 6 del Protocolo Internet podría apuntar en tal dirección. Pero ese esquema, que combina el perfume seductor de independencia con férreas prácticas de censura y erosión de la privacidad, puede atraer a Irán, Rusia y otros países cuyo alfabeto es diferente al latino. El problema es que aislarse de una red global como internet, alrededor de la cual gira y se organiza la economía y la cultura mundial, es en buena medida suicidarse.
Publicado en Milenio
Rezago en conectados
domingo, 9 de mayo de 2010
Los planes de la presente administración en materia de internet, asentados en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, son que al concluir la gestión de Felipe Calderón México se ubique entre los 30 primeros países del orbe en cuestión de conexión e infraestructura. Asimismo, se espera que la banda ancha alcance una penetración del 22 por ciento.
Tal como se ha dado hasta ahora el crecimiento, es factible que no se alcance tal propósito, pero además los datos refieren que México tiene un profundo rezago en tal materia derivado, entre otras cuestiones, de la falta de competencia en el sector de telecomunicaciones y de supeditar el servicio de conexión de banda ancha al telefónico.
Otro aspecto que refleja el atraso del país en esta materia tiene que ver con la penetración de internet en la población. A diferencia de la década pasada, cuando el país estuvo al frente en Latinoamérica en términos de conectividad, actualmente ha perdido posiciones, lo que es resultado lógico de que México fue de los primeros en conectarse pero pronto la adición de usuarios se estancó.
Actualmente, internet alcanza a un cuarto de la población mexicana, pero países latinoamericanos como Argentina o Chile han doblado el porcentaje de penetración con respecto al nuestro y alcanzan 49 y 50 por ciento respectivamente. Pero otras naciones también han logrado tasas mayores de penetración que México, como es el caso de Perú con 26 por ciento, Brasil con 34 por ciento, Uruguay con 38 por ciento o Colombia con 45 por ciento.
A esto debemos agregar que México no destaca por ser generador de contenidos, tendencia que viene desde la década pasada. Al mismo tiempo, tenemos una brecha digital innegable que mantiene a un sector del país, que carece de recursos, fuera de internet. Pero también en cuestiones de género el país es de los más atrasados en la región, en donde varias naciones tienen a las mujeres como usuarias mayoritarias.
Así pues, tenemos serios rezagos que deben ser detenidos por dos vías: por un lado una nueva legislación en el campo de las telecomunicaciones que permita una competencia que beneficie realmente a los consumidores, y, por otro, políticas públicas que fomenten la conexión, uso de internet, generación de contenidos y una profunda renovación de todo el sistema educativo nacional.
Publicado en Milenio
Democratización de la intimidad
sábado, 13 de marzo de 2010
Hace 150 años nació la burocracia moderna, de la mano de la Revolución industrial, que trajo consigo una nueva organización en el campo laboral que desembocó en hábitos y comportamientos en el espacio de trabajo. Como resultado se reorganizó el lugar de trabajo, e inició un paulatino proceso de cambio de hábito para que los trabajadores empezaran a centrarse o poner mucha atención en lo que hacían, olvidándose de lo que sucedía fuera de su ámbito de trabajo. Fue la puesta en marcha de un enfoque racional que empezó por separar y diferenciar claramente lo público y lo privado.
Sin embargo, esa situación cambió cuando las sociedades se volvieron más complejas, la economía se diversificó y avanzó para mutarse en una sociedad de servicios. La aparición del teléfono y su uso generalizado a lo largo del siglo XX en los espacios de trabajo ocasionó que los empleados empezaran a tener conversaciones e interacciones más allá del trabajo.
No obstante, como dice la antropóloga Stefana Broadbent, ese rompimiento no fue efectivo y amplio por lo que siguió imperando un aislamiento impuesto a los empleados por las instituciones, que se generalizó a diversos ámbitos de la sociedad como escuelas, hospitales y todo tipo de espacio laboral. Pero la situación empezó a cambiar a partir de la década pasada, al aparecer internet y multiplicarse las conexiones inalámbricas y popularizarse la telefonía celular, lo que dió paso a lo que Broadbent denomina la "democratización de la intimidad", que llevó a las personas a establecer canales de comunicación íntimos desde el trabajo hacia distintos puntos y romper el aislamiento impuesto por las instituciones laborales.
La paradoja es que redes sociales como Twitter, Facebook o la misma telefonía celular, que permiten superar esas ataduras institucionales, tampoco llevan, como comúnmente se cree, a una interacción con infinidad de personas, como se pensaría por los contactos o seguidores que acumulan las personas en las redes sociales.
Por eso, algunos sociólogos estiman que las redes sociales generan ensimismamiento, encapsulamiento y desconexión con lo público. Sin embargo, más que un rechazo a lo público, lo que en realidad sucede es que internet en general y las redes sociales en particular permiten recuperar lo privado y la intimidad.
Publicado en Milenio.


