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Democracia electrónica

viernes, 4 de febrero de 2011


Desde el origen de internet se difundió la fantástica idea de que daría vida a una nueva era democrática. Se consideró ideal para generar calidad democrática, ejemplo de eso fue la primera red electrónica civil, Ressource one, creada en los años setenta en San Francisco. La promesa democrática se basaba en que la red multiplicaría el conocimiento y la libre circulación de datos de la mano del anonimato y la creatividad. Además, al inicio la red funcionaba con base en el acuerdo que se daba entre sus usuarios y se pensaba que con el autogobierno la censura no tendría oportunidad de darse. Pero la libertad total era sólo factible en el ciberespacio.
Para Stewart Brand y los creadores de The Well, la comunidad virtual era un nuevo exilio para experimentar en línea formas de vida que habían fracasado en el “mundo real”, era una manera de retirarse del mismo para construir en el ciberespacio uno mejor. Esa cultura del exilio siempre ha acompañado a internet: en vez de cambiar la dirección del sistema político, de desplazarlo, de tomar el poder, se optará por buscar nuevas experiencias de convivencia.
Detrás de ese espíritu libertario está tratar de emanciparse del Estado y de las sujeciones reguladoras que conlleva la democracia representativa, en favor de un espacio que los individuos pueden definir a su antojo. De allí la desconfianza frente a la representación y la participación fuera de la red.
Así se creó internet, bajo un sistema de valores y prácticas provenientes de un grupo social muy particular. ¿Cómo preservarlo cuando el universo de usuarios se transforma y no se parece a lo que sus fundadores vivieron e imaginaron? ¿Cómo evitar la sensación o idea de que todo "era mejor antes", cuando éramos pocos y la turba no usaba internet?
Hay que encontrar los medios para mantener vivos esos ideales, sin dejar de abrirse a las prácticas de las personas que no tienen en su horizonte tales afanes de autonomía o emancipación. Y el primer paso sería superar la idea de que internet o las redes sociales revolucionarán la representación política y desprendernos del enfoque obsesivo de la centralidad de la política representativa que soslaya la importancia de múltiples formas de expresión democrática.

Publicado en Milenio

Contra el Acta

viernes, 12 de noviembre de 2010


Prácticamente en la última ronda de negociaciones de Tokio quedó listo para su aprobación el documento del Acuerdo comercial antifalsificación, mejor conocido como Acta. Sin embargo, como denuncia la organización AVAAZ, el 80 por ciento de los países del planeta están fuera de las negociaciones de dicho acuerdo. Unas naciones quedaron excluidas de este acuerdo, mientras que otras las abandonaron por voluntad propia. Entre éstas se encuentran China, Brasil, India y Argentina.

Al mismo tiempo varios gobiernos han dado a conocer públicamente sus reticencias a un acuerdo comercial global que vulnera fuertemente su soberanía. Uno de los aspectos que preocupa a varios países es el sector farmacéutico ya que Acta no distingue entre medicamentos genéricos y “piratas” o falsificados, por lo que los grandes laboratorios tendrían enormes ventajas para hacerse por completo del mercado del sector en sus naciones al aplicar tácticas comerciales que pueden desaparecer a cualquier pequeño competidor.

Brasil, por ejemplo, se ha preocupado por alentar la producción de medicamentos genéricos para combatir el sida, incluso afectando las patentes de los grandes laboratorios pero logrando frenar significativamente los decesos de quienes padecen tal enfermedad. Sin embargo, si firma el Acta prácticamente tendría que impedir la producción de tales medicamentos genéricos.

El Acta ha sido negociada a espaldas de la opinión pública, pero en las últimas semanas activistas defensores de la salud pública y de la libertad de internet han manifestado su rechazo, lo que ha llevado a representantes de China, India o el Parlamento Europeo a manifestarse en contra del Acta.

En México el Senado está en espera del documento final del Acta firmado por el presidente Calderón, o en su defecto que les remita un comunicado señalando que México pospone por ahora la firma del acuerdo y abre una tregua de discusión amplia sobre las implicaciones del Acta. Esperemos que medie la sensatez y no se imponga la idea de que la única vía para luchar contra la piratería es aplicar prácticas lesivas a los derechos de los usuarios, de una perpetua vigilancia y persecución de quienes usan internet. 
 
Publicado en Milenio

Tecnología y contaminación

martes, 24 de agosto de 2010

Se usan diariamente computadoras, gadgets e infinidad de equipos tecnológicos que se han vuelto herramientas indispensables de trabajo, educación o entretenimiento. Sin embargo, la mayoría de tales aparatos generan contaminación como resultado de los múltiples productos químicos que intervienen en su fabricación.

Según el informe “PC Energy Report”, realizado por Alliance to Save Energy, en Estados Unidos las computadoras que quedan encendidas por la noche representan para las empresas un gasto de dos mil millones de euros anuales; además emiten 20 millones de toneladas de CO2 (dióxido de carbono), equivalente a lo generado por cuatro millones de coches.

El volumen de contaminantes derivado de los productos tecnológicos desde décadas atrás no sólo lo sufren países del primer mundo, sino también los que están en vías de desarrollo. Muchos equipos desechados por aquéllos van a parar a los del tercer mundo, además que la adquisición de equipos nuevos se hace sin tomar las precauciones correspondientes.

Y el problema no es baladí si se toma en cuenta que según algunos datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los desechos electrónicos a escala mundial rondan los 45 millones de toneladas métricas anuales. Como ejemplo de esto, al concluir el presente año se desecharán alrededor de mil millones de computadoras.

Lo peor es la contaminación generada por dichos productos cuando finaliza su vida útil, de los que no se sabe su paradero y sus usos. El problema empieza desde la fabricación de un producto, una computadora maquilada en China es mucho más barata para los consumidores y para las mismas empresas que la fabrican en esa nación, pero emite 24 veces más CO2 que la manufacturada en un país del primer mundo.

Pero mientras los gobiernos implementan normas para liberarse responsablemente del hardware, para obligar a las empresas del sector a tener una política adecuada en el manejo de tales desechos, ayudaría en mucho al ambiente si los consumidores de dichas tecnologías no nos embarcamos en la compra incesante de productos y prolongamos al máximo posible la vida de nuestros equipos.

Publicado en el periódico Milenio

Consumidores empoderados

sábado, 24 de abril de 2010

En la década pasada Lipovetsky h]abló de que el consumo no era una expresión pasiva y un desenfrenado alimento del individualismo, sino que en ciertas circunstancias el consumidor exigía “rendición de cuentas” a los fabricantes por lo que consumía. Por eso no es extraño que ahora el consumidor sea visto como coproductor de lo que adquiere.

Hoy domina el Customer empowerment, el consumidor protagonista e incluso activo participante en la fabricación del producto o servicio por el que sufraga. Para las empresas contar con consumidores con tales características es extraordinario porque aseguran fidelidad y mercado para los productos o servicios que ofrecen. Pero además, lo interesante es que ese empoderamiento del consumidor puede llevarlo a convertirse en mano de obra gratuita o cocreador de lo que compra o adquiere.

Esta situación se ha multiplicado con los negocios en línea. Las redes sociales, ahora tan de moda, son quienes lo capitalizan muy bien, ya que varias de ellas tienen a su favor un ejército de usuarios que generan gratuitamente infinidad de aplicaciones que terminan por hacer mucho más robusta y diversificada la red social en su conjunto.

Esa actividad dispersa de los usuarios-consumidores de tales sitios es un poderoso productor de valor para la empresa, no sólo porque dan paso a un valor de intercambio, sino porque generan una reducción de los costos de operación de la misma empresa, esto se traduce en una disminución del personal de los sitios y en colaboradores incluso más comprometidos que los mismos empleados de la empresa.

El consumidor construye el valor sobre la fabricación del bien o el servicio y también termina por volverse un apoyo a las mismas actividades de dirección de la empresa. Esto que desde la antropología podría definirse como un consumo participativo, ha terminado por erosionar las ideas sociológicas clásicas del trabajo y ya no se ve una separación entre empresa y consumidor o al consumidor más allá de la defensa de lo que consume.

Sin embargo, la autonomía total propuesta por el Customer empowerment no es tal, porque si bien los consumidores ganan en la participación de la construcción de redes, eso se da a costa de menor participación colectiva y al mismo tiempo que adquieren mayor autonomía también se incrementa la heteronomía, es decir la dependencia de los otros.

El acuerdo contra la falsificación

sábado, 16 de enero de 2010

Es paradójico que en plena era de medios globales como internet, que permiten la transparencia y la circulación de diversos tópicos a escala planetaria, todavía se lleven a cabo negociaciones de tratados comerciales mundiales en lo oscurito, de espalda a los ciudadanos. Es así como se han venido desarrollando las negociaciones relativas al Anti-Counterfeiting Trade Agreement (Acuerdo de Comercio contra la falsificación), mejor conocido como Acta y reducido a #acta en twitter.

El Acta fue lanzado por el gobierno estadunidense durante la administración de George Bush, en 2007, con el objetivo de establecer un acuerdo comercial multilateral para imponer una aplicación estricta, de responsabilidad forzada e incluso penal, para quienes violen los derechos de propiedad intelectual de los productos que circulan por internet.

Entre los países que se encuentran cocinando el Acta están, entre otros, Estados Unidos, la Comisión Europea, Japón, e incluso México. Lo increíble es que no sabemos quién o quiénes participan por México en esas conversaciones, como tampoco conocemos lo acordado por el hermetismo en que esto se desarrolla. Sin embargo, se han filtrado en internet algunos documentos que indican que el Acta quiere dar paso a una coalición internacional para luchar contra la piratería, e imponer una rígida legislación en favor de la protección de derechos de propiedad intelectual.

Aún no se ha aprobado el Acta pero parte de la misma se afianza en algunas naciones. Por ejemplo las leyes de protección de derechos de autor aprobadas en Corea del Sur, España o Francia contemplan la supresión de la conexión a internet por cuestiones relacionadas con la violación de derechos de autor. Lo increíble de todo es que Obama, quien por un lado se ha llenado la boca al promover la neutralidad de la red, e incluso en noviembre pasado avanzó en tal dirección cuando la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos empezó a tomar medidas al respecto, por otra parte abandere el Acta y esté a favor de endurecer las medidas en internet y que terminarán por afectar el acceso al conocimiento.

En México ya viene la ofensiva para aprobar el Acta que es promovida por diversos sectores de la industria, quienes poseen tentáculos de presión y representantes en el parlamento para influir en tal dirección. Pero ahora veremos si los usuarios de internet darán la batalla en este frente que pone de nuevo a prueba a las redes sociales en México.

Publicado en el periódico Milenio

#internetnecesario y demás

martes, 3 de noviembre de 2009

Se dice que los uusuarios de Twitter han pasado a otra fase de protesta, según una nota del periódico El Universal se empieza a gestar el llamado por #MéxicoDespierta. Aunque hasta este momento no hay nada importante que destacar de esto, pero sí vale la pena, a partir de lo que se ha dado recientemente con una porción de usuarios de Twitter en México, reflexionar algunas cuestiones.
1. Para algunos articulistas como Gabriel Sosa Platas, por ejemplo, la reversa a al gravamen a internet no fue producto de la movilización de los usuarios de Twitter aglutinados alrededor del hashtag de #internetnecesario, sino del cabildeo de una o varias empresas que suelen ser más efectivas que la opinión de la sociedad. Lo mismo sostiene Carlos Mota, para quien lo efectuado por los usuarios de Twitter, e incluso su presencia en el Senado de la república, no ha sido determinante para echar atrás la medida de gravar internet. 
2. A pesar de que no desmiento los comentarios anteriores, porque hay sobrados elementos en nuestro país que refieren que las movilizaciones, incluso multitudinarias, no desembocan en cambios o tomas de decisión por parte de los políticos o funcionarios. Sin embargo, tampoco descarto aquí que el papel jugado por #internetnecesario, que fue importante, que por las características propias de los usuarios, por su perfil, pudieron tener un eco importante y, combinado con el intereses también partidarios de algunos legisladores, en particular los del PRD, PT y Convergencia, se pudo concretar la modificación del impuesto a internet. Pero para mi su valor más importante está en otra parte.
3. Sin embargo, no deja de ser paradójica la participación de los usuarios de Twitter. Por un lado fueron miles lo que habían manifestado en dicha red social su rechazo a los impuestos a las Telecom previo a la entrevista con los senadores, pero únicamente acudieron un puñado a el Senado. Sin embargo, la cosa cambió de manera evidente cuando la invitación se giró para tomarse una foto, algo más lúdico pero que de todas maneras no deja de tener su significado político. Sin embargo, esa actitud también tiene que ver con el incipiente proceso de ciudadanización que se vive en México y por el rechazo que dichas instituciones tienen entre los jóvenes, que fueron los mayoritarios en este rechazo a los impuestos a las telecomunicaciones.
4. La paradoja es que los legisladores han aplicado incremento de gravámenes, pero no han sido capaces de demostrar un poco de congruencia y bajarle las prerrogativas a los partidos. Son tiempos de austeridad y no existe de su parte un mínimo de coherencia. 
Paralelo a eso agrupaciones como Alianza Cívica enarbolan la idea de que los partidos le bajen a sus prerrogativas. De nuevo miles de personas han manifestado su rechazo enviando correos electrónicos. ¿Pero hasta dónde podrán llegar quienes han asentado su descontento? 
5. Todos estos esfuerzo, como el de #internetnecesario o incluso el que se da en torno a la baja de prerrogativas como Ya Bájenle, son importantes en cuanto desembocan en el uso de las nuevas herramientas de comunicación, y si no llegan a incidir en captar más adeptos o en que los diputados apliquen medidas correctivas al dispendio que generan los partidos políticos, son procesos que van conformando el cemento social tan necesario en este país para lograr la ciudadanización del grueso de la población. 
Estos esfuerzos apuntan, entre sus dosis de protagonismo y de enjundia juvenil, en buena medida a que las personas dejen de comportarse como clientes, que empiecen a ser ciudadanos, algo que durante más de 70 años no fomentó el PRI, que estimuló como una práctica cultural la dinámica clientelar.


 
Creada por laeulalia basada en la denim de blogger.